Un hallazgo que no esperábamos

Cuando empezamos a integrar municipios asumimos que cada uno sería un caso distinto. No lo son. De las 18 fuentes municipales de nuestro inventario al 19 de septiembre de 2026, 16 publican con el mismo buscador público del mismo proveedor de software.

Dieciséis puertas para un solo cuarto

Los campos son los mismos, la estructura de la respuesta es la misma y hasta el orden coincide. Lo único distinto es el dominio. Para un contratista eso significa dieciséis direcciones, dieciséis búsquedas y dieciséis maneras de olvidarse de una.

Las dos excepciones

Los otros dos municipios de la lista se salen del patrón: uno publica detrás de un portal de proveedores con cuenta, y el otro sube PDFs escaneados a un sitio de WordPress. Esas dos formas tampoco son raras en el resto del gobierno, y son las más caras de seguir.

Esto no es culpa del proveedor

Cada municipio compró una herramienta que hace bien lo que le pidieron: enseñar sus subastas a quien visite su página. Nadie le pidió que hablara con las de al lado, así que no lo hace. El vacío no está en el producto, está en el encargo.

Lo que costaría arreglarlo

Menos de lo que parece. Cuando dieciséis entidades ya guardan la misma información con la misma estructura, un índice común no requiere un sistema nuevo: requiere un acuerdo. La parte técnica ya está hecha y ya está pagada.

Por qué lo escribimos

Nos conviene que siga así y aun así preferimos que cambie. Un índice municipal abierto nos quitaría el trabajo de plomería y nos dejaría el que de verdad importa: explicar qué se está comprando, con qué plazo y a quién le sirve.