El mito del portal único
Cada vez que alguien propone arreglar la contratación pública en Puerto Rico, la propuesta empieza igual: un portal nuevo donde esté todo. El problema es que ya hay portales. Hay demasiados, y ninguno tiene el deber de saber lo que publican los demás.
Lo que dice nuestra medición
Al 19 de septiembre de 2026, el catálogo de Subaviso tenía 414 avisos vivos llegados de 28 fuentes distintas, repartidas en 28 dominios y firmados por 55 entidades emisoras. Nuestro inventario de fuentes va por 49: 27 con conector automático, 18 verificadas a mano y 4 apenas identificadas.
Quince maneras de decir lo mismo
Esos 414 avisos usan 15 etiquetas distintas para nombrar el proceso: subasta formal, subasta, subasta abierta, subasta informal, subasta por invitación, compra única, único recurso, RFP, RFQ y varias más en inglés. El que busca por palabra no encuentra por palabra.
La dispersión no la decidió nadie
No hace falta suponer mala fe para explicar esto. Cada oficina resolvió su publicación cuando le tocó, con el presupuesto y la herramienta que tenía a mano. El resultado agregado es un costo que nadie asumió y que termina pagando el que busca.
Opacidad y dispersión no son lo mismo
Un proceso opaco esconde información. Un proceso disperso la publica y la vuelve inencontrable. El segundo es más barato de arreglar que el primero, y por eso vale la pena separarlos en la conversación pública en vez de meterlos en el mismo saco.
Nuestro interés, declarado
Subaviso existe porque esa dispersión es real y nos da trabajo. Decirlo de frente es mejor que fingir neutralidad. Lo que pedimos tampoco nos favorece en particular: un formato común de aviso, legible por máquina, publicado por cada entidad en su propio sitio. Si eso pasa, nuestro trabajo se vuelve más fácil, no innecesario.
Conversación
Comparte una experiencia o pregunta. Por ahora, los comentarios se guardan solo en este navegador.