Trescientos ochenta y cinco de cuatrocientos catorce
De los 414 avisos vivos que teníamos al 19 de septiembre de 2026, 385 no traen en el aviso ningún dato de elegibilidad: ni licencia, ni clasificación, ni registro de suplidor, ni fianza mínima. Noventa y tres de cada cien avisos no contestan la primera pregunta que hace cualquiera.
La primera pregunta
Antes de cuánto cuesta viene puedo yo. Para una empresa de tres empleados esa pregunta decide si vale la pena invertir la tarde. Cuando el aviso no la contesta, la tarde se va en llamadas para averiguar si uno califica.
Lo que también falta
Setenta y un avisos no traen fecha de publicación, así que no hay manera de saber cuánto tiempo llevan afuera. Cinco no traen número de referencia, que es el dato con el que uno pregunta por teléfono sin sonar perdido.
El costo cae donde menos holgura hay
Una empresa grande tiene a alguien cuyo trabajo es averiguar estas cosas. Una empresa chica tiene al dueño, que también cotiza, supervisa y factura. El mismo vacío de información cuesta distinto según quién lo tenga que llenar.
No es secreto: es que no se publicó
Los requisitos existen y están en el pliego. Nadie los esconde. Pero un requisito que solo aparece después de bajar un PDF de cuarenta páginas es, en la práctica, un requisito que filtra por paciencia antes de filtrar por capacidad.
Tres líneas
Licencia o clasificación requerida, fianza de licitación y si hace falta registro previo de suplidor. Tres líneas en el aviso ahorrarían más llamadas que cualquier portal nuevo, y no cuestan un centavo de sistema.
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