El récord
El título más largo de nuestro catálogo tiene 618 caracteres. No es un resumen ni una descripción: es el campo del nombre del aviso, con el alcance completo, el número de proyecto y la agencia metidos adentro. El más corto tiene 18.
El promedio tampoco ayuda
El promedio de los 414 títulos vivos que teníamos al 19 de septiembre de 2026 es de 108 caracteres, y 217 de ellos pasan de 90. Un título que no cabe en una línea no se lee: se escanea. Y lo que se escanea se descarta.
Ciento cuarenta en mayúsculas
Ciento cuarenta avisos llegan escritos completamente en mayúsculas. Es herencia de formularios viejos y de máquinas de escribir, y sobrevive porque nadie ha tenido razón para cambiarlo. En pantalla se lee peor y en un buscador rinde menos.
Ocho títulos que se repiten
Ocho títulos aparecen en más de un aviso del catálogo: dos procesos distintos, del mismo emisor, con el mismo nombre y meses de diferencia. Para saber cuál es cuál hay que abrir los dos y comparar números de referencia.
Escribir el aviso es decidir quién lo encuentra
Nada de esto es cosmético. El título es lo único que viaja: a un buscador, a un correo, a la pantalla de un celular. Un aviso mal titulado está publicado y no está disponible, que no es lo mismo.
Lo que hacemos y por qué no basta
Nosotros normalizamos: bajamos las mayúsculas, arreglamos los espacios partidos y recortamos por palabra completa, sin añadir nunca una palabra que la fuente no escribió. Eso es un parcho. El arreglo de verdad es escribir el título pensando en quien lo va a buscar, y eso solo lo puede hacer quien publica.
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